Revista Conocer y Saber. Marzo 1990, por Ana Baron
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Operación Rescate
Como en un ballet, el transbordador de la NASA Columbia persiguió a un satélite durante las 50 órbitas que dio a la Tierra. Finalmente lo alcanzó y, en un verdadero 'tpas de deux", estiró uno de sus brazos, lo tomó por la cintura, lo acercó hacia él, lo colocó en el hangar construido especialmente en su interior y el 19 de enero pasado lo trajo consigo de regreso a nuestro planeta.
El aparato, identificado con la sigla LDEF (Long duration exposure facility) y grande como un ómnibus se encontraba en el espacio desde abril de 1984, mes en el que fue lanzado con el propósito de realizar una serie de experimentos. Según los planes iniciales éstos debían durar sólo un año. Pero debido a la trágica explosión del taxi espacial Challenger, en 1986, la recuperación fue postergada hasta el mes de enero, cuando la tripulación del Columbia partió en su búsqueda. Durante una conferencia de prensa, la doctora Bonnie Dunbar, una astronauta de 40 años, encargada de realizar las maniobras necesarias para el rendez vous espacial, explicó que 'el complicado operativo había salido de acuerdo con lo previsto. Por otra parte, el conocimiento obtenido gracias a los 57 experimentos realizados por el satélite nos permitirá construir una estación espacial capaz de permanecer en órbita 30 años". Ingeniera biomédica; graduada de la Universidad de Washington, ella fue una de las científicas que se ocupó del regreso a Tierra de Skylab en 1979. Dos años después fue seleccionada como astronauta. Al abordar el Columbia, ya tenía 169 horas en el espacio. En 1985 había participado en un. vuelo del Challenger, previo a su terrible explosión. El año pasado y a principios de éste, se entrenó duramente por medio de simuladores que le permitieron reproducir las condiciones espaciales en las que tendría lugar el encuentro del Columbia con el LDEF. "Me habían dicho que si lograba hacer bien las maniobras en los simuladores, en el espacio sería aún más fácil", contó, para agregar después, con una sonrisa, que sus instructores no se habían equivocado. Volaron con ella a bordo del Columbia, otros cuatro astronautas. El comandante de la misión, Daniel Brandenstein, era el de más experiencia. Ex piloto de combate en la guerra de Vietnam, con 5.200 horas de vuelo, 197 misiones de combates, 400 aterrizajes en portaaviones y 315 horas en el espacio, ya había participado en otras dos misiones del Shutle. La primera tuvo lugar en 1983, cuando piloteó por primera vez el Challenger durante el primer lanzamiento y el primer aterrizaje de un taxi espacial durante la noche. Su segunda misión data de 1985, cuando tomó parte en un vuelo del Discovery.
Tanto para el piloto James Wetherbee, como para el físico e ingeniero David Low y la ingeniera Marsha S. lvins, el vuelo del Columbia fue su bautismo espacial. "Tenemos tres novicios a bordo -dijo el comandante Brandenstein durante una conferencia de prensa que dio desde el espacio-, por eso al principio nos chocábamos los unos contra los otros. Pero ahora estamos todos muy cómodos, ya que ellos aprendieron muy rápido".
Ex piloto de aviones de la marina norteamericana, al ser elegido para participar en la misión de Columbia, Wetherhee ya tenía en su currículum 2.500 horas de vuelo y 345 aterrizajes en un portaaviones. Graduado de ingeniero aeroespacial en la Universidad de Notre Dame en 1974, ingresó en la NASA en
1983, pero nunca había volado en un taxi espacial. Los quince años de Marsha Ivins en el Johnson Space Center de la NASA, en Houston, incluyeron todo tipo de operaciones aéreas, pero como en el caso de Wetherbee, el Columbia también fue el primer vuelo espacial. Experta en simuladores espaciales y en entrenamiento de astronautas, lvins -de 38 años- tenía 4.500 horas de vuelo, pero ninguna en el espacio. En la misma situación se encontraba David Low, 33 años, el más joven de la tripulación. Ingeniero mecánico, graduado en la Universidad de Comell, y con un título de la Universidad de Stanford en astronáutica, Low fue designado astronauta en 1985 y se transformó en la mascota del Columbia.
Luego de tres días de discreta persecución, los tripulantes del Columbia lograron finalmente alcanzar al LDEF el 12 de enero a las cinco de la tarde (hora del Este de los Estados Unidos), aproximadamente a 400 kilómetros de la Tierra. Primero lo detectaron con el radar y luego se acercaron hasta verlo a simple vista. "El panorama era fantástico -cuenta la Dra. Dunbar-; como teníamos mucho miedo de que sus delicados mecanismos se estropearan durante las maniobras que teníamos que hacer para recuperarlo, nos pasamos cuatro horas sacándole fotos antes de comenzar el operativo. Esa sesión fotográfica preliminar nos permitió comprobar rápidamente que los seis años de expesición a la radiación y a los impactos de micrometeoritos, habían estropeado considerablemente la capa de aluminio que lo recubre". Gracias a las imágenes registradas por las cámaras colocadas a bordo del Columbia, pudo verse cómo algunas de las 12 caras del satélite se encuentran totalmente abolladas. Otras tienen la cubierta de aluminio levantada, como cuando se abre una lata de sardinas. Por último, algunas tomas muestran pedazos de desechos girando detrás del aparato en la misma órbita.
El satélite, tal como se veía desde la Tierra, se mantenía en una posición estable, con uno de sus laterales mirando la profundidad del espacio y el otro vuelto hacia la superficie terrestre. A pesar de que las dos naves volaban a una velocidad de 28.800 kilómetros por hora, desde el centro de control de la NASA. parecía como si las dos naves estuviesen moviéndose muy lentamente.
La maniobra que debía realizarse parecía sencilla, pero si algo fallaba ambas naves podían chocar y explotar Cuando ya se encontraban lo suficientemente cerca, el comandante Daniel Brandenstein aceleró el taxi espacial, pasó al satélite por debajo, y haciendo un looping colocó su máquina cabeza abajo, justo arriba de la otra.
Fue en ese momento que intervino la doctora Dunbar, quien sentada al lado de una de las ventanillas traseras del taxi, comenzó a operar el brazo mecánico especialmente construido para sujetar al satélite en el espacio. Exactamente a las 10.16 de la mañana. justo cuando los astronautas habían sobrevolado Cuba en su órbita terrestre número 50. el brazo telescópico enganchó al LDEE Hasta ese momento, éste había dado en total 32.423 vueltas a la Tierra y recorrido aproximadamente la misma distancia que hay entre Saturno y la Tierra.
"Tenemos al LDEF" gritó entusiasmado el comandante Brandenstein-. "Todo ha salido como lo habíamos calculado". En la base de Houston, donde se encontraba el control de la misión, los científicos destaparon varias botellas de champagne. En conferencia de prensa, el director de vuelo Al Pennnington, dijo luego: "El operativo ha sido un éxito total. El rendez vous se efectuó sin ninguna complicación.
En el espacio, con gravedad cero, el satélite fue recogido por el brazo de metal del Columbia como si fuera una pequeña plumita. Luego, con gran delicadeza, colocó el enorme aparato en el compartimiento construido en la parte superior del Columbia, especialmente para él. En total, la operación duró tres horas.
El LDEF mide unos 10 metros de largo, 4 de ancho y pesa 10 toneladas y media. En su interior tiene 86 partes, bien diferenciadas, que le permitieron desarrollar los 57 experimentos. Estos se pueden dividir en cinco grandes categorías:
* Experimentos para la ciencia: Durante estos seis años, capturó gases interestelares que facilitaron el estudio de la formación de la Vía Láctea. Midió, también, la radiación cósmica en busca de pistas sobre la evolución de los elementos más pesados de la galaxia. Por último, reunió información sobre el efecto de la radiación sobre organismos vivos, como langostinos y semillas de plantas.
* Comportamiento de materiales. El satélite fue construido a propósito con una multitud de diferentes materiales. La idea es analizar ahora los efectos que tuvieron sobre esos materiales la radiación espacial, las variaciones de temperatura y los choques con meteoritos. Esa información permitirá a los científicos de la NASA fabricar aviones, naves y estaciones espaciales más resistentes, capaces de permanecer en vuelo durante muchos años. Se sabe, también, que uno de los experimentos realizados por el LDEF representa un esfuerzo militar secreto por construir satélites Stealth, que podrán permanecer durante una largo período en el espacio sin ser detectados por ningún tipo de radares. El Stealth es similar al bombardero Stealth B 2, que fue presentado al público por primera vez en 1988, y avión de caza Stealth, que hizo su debut en la reciente invasión a Panamá. Todos ellos tienen la facultad de confundir a los radares.
* Optica. Otros de los objetivos del LDEF fue estudiar el efecto de una prolongada estada en el espacio de los distintos tipos de fibras ópticas y de vidrio. Producción de cristales. Se llevaron a cabo ensayos para la producción de grandes cristales para uso electrónico.
* Experimentos para estudiantes. Semillas de tomate que se encontraban a bordo serán distribuidas entre estudiantes secundarios y universitarios para que puedan analizarías y efectuar pruebas de germinación. Más allá del rescate, los astronautas del Columbia aprovecharon los 10 días que pasaron en el espacio para realizar otros trabajos programados. En primer lugar lanzaron un satélite para comunicaciones entre buques y aviones del Pentágono, el Syncom IV-F5. Reemplaza al Fleetsatcom y también se lo conoce con el nombre de LEASAT 5.
En segundo lugar, llevaron a bordo el American Flight Echocardiograph (AFE). un aparato que permite obtener imágenes del corazón de alta precisión. El objetivo fue reunir información sobre el funcionamiento del corazón de los astronautas en el espacio. Otro test llamado "Characterization of Neurospora Circadian Rythms", permitió obtener información sobre los respectivos "relojes biológicos" de la tripulación. Es decir, sobre todo lo que ocurre en el interior de una célula durante el vuelo. Otra prueba médica, denominada protein crystal growth experiment fue realizada con el fin de explorar la posibilidad de nuevos remedios anticancerosos y contra el SIDA. También fueron desarrollados una serie de trabajos de alta tecnología, de aplicación industrial.