REVISTA SELECCIONES. Septiembre 1986, por Rudolph Chelminski
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DISCO COMPACTO: REVOLUCION SONORA
Cierto dia de agosto de 1982, el pianista chileno Claudio Arrau,
de 79 aņos, entro en un moderno edificio de las afueras de Hannover, Alemania
Occidental; atraveso una sala y oprimio un boton. Una compleja maquinaria
comenzo a zumbar y a traquetear, y al cabo de medio minuto habia dado los
toques finales al primer disco compacto comercial del mundo. El
resplandeciente disco de color plateado que aquel dia salio de los moldes de
alta presion en la planta de la Polygram contenia la interpretacion del propio
Arrau de valses de Chopin. De 20 centimetros de diametro y del grosor de una
tarjeta postal, el disco tiene capacidad para grabar hasta un 50 % mas de
musica que un disco normal de larga duracion. Fabricarlo marco el climax de
dos decenios de investigacion y desarrollo de tan revolucionario aporte a la
musica grabada de alta fidelidad.
Como ocurrio con los hitos tecnologicos de la posguerra, por
ejemplo, el disco de larga duracion, la television a colores, la grabadora de
cinta magnetofonica y las minicalculadoras, seguramente el disco compacto
mandara a su antecesor directo, el disco de larga duracion, al museo de
antiguedades. Este metodo de grabar sonido y reproducirlo, mediante tecnologia
de rayo laser, se acerca mucho a la perfeccion.
La revolucion que representa el disco compacto es doble: un
nuevo disco, y un nuevo tocadisco. En la jerga de la industria fonografica, un
medio de grabacion es un "portador de sonido"; un objeto en el que el
artefacto de grabacion imprime "seņales" que, posteriormente, una unidad
reproductora puede leer y convertir en sonido, a traves de una bocina. En un
disco de larga duracion, esto se hace mediante una aguja con punta de diamante
o de zafiro que recorre un surco; y en las cintas magnetofonicas, mediante el
ordenamiento de particulas de oxido de hierro pulverizado que reproducen
magneticamente el sonido. En el disco compacto se logra lo mismo, pero con una
eficiencia infinitamente mayor, al hacer en el "portador de sonido" una serie
de microsurcos cuya anchura es de menos de una milesima de milimetro (musica
en codigo digital). En un cabello humano o en el surco de un disco comun de
larga duracion cabrian, a lo ancho, 70 pistas de tales microsurcos.
La musica asi codificada se decodifica luego con una "aguja" de
laser enfocada con toda precision. Como los microsurcos estan encajados en el
plastico duro y trasparente del disco, y no hay contacto fisico entre el
"brazo" de reproduccion y el disco, el sonido resulta siempre nitido, puro y
sin rasgaduras. Si, por casualidad, el laser encuentra una particula de polvo,
una huella digital grasienta o una rayadura, oculta esas imperfecciones
gracias a un sistema de correccion automatica, cuyo funcionamiento no detecta
el oido humano. A pesar del disco y de la "aguja" de laser, tan
revolucionarios, este sistema todavia utiliza el amplificador de alta
fidelidad y las bocinas tradicionales. Solo es preciso sustituir el tocadiscos
por la unidad reproductora o tornamesa de discos compactos, cuyo rayo laser
ultrasensible decodifica los 5000 millones de ranuras que en promedio tiene el
disco, para convertirlas en melodias de Mozart o de Madonna.
Para transferir las cintas maestras con la grabacion de sonidos,
se graban tres discos maestros de vidrio, pulidos y recubiertos con una capa
de material resistente a la luz, un rayo laser duplica en forma de depresiones
microscopicas el codigo digital grabado originalmente. Hecho esto, ya solo
hay que obtener replicas duras de los discos de vidrio, para usarlos como
prensas en la produccion en masa de los discos compactos definitivos. Al disco
duro de plastico que contiene estampado el sonido, se le aplica una capa de
aluminio pulverizado, para darle reflectancia que la "aguja" laser decodifica
al reproducir el sonido. Tras aplicarle, por ultimo, una capa de laca
trasparente protectora, la musica queda atrapada para siempre en los discos.